Witiza (700-710), un storyboard del rey godo
Witiza (700–710), hijo de Egica, heredó un reino con tensiones crecientes. Intentó reducir el poder de la nobleza y el clero, lo que le ganó numerosos enemigos. Fue retratado negativamente por las crónicas posteriores, que lo acusan de debilidad y de promover una vida licenciosa. Su figura ha sido objeto de controversia historiográfica. Murió en circunstancias poco claras, probablemente en medio de una lucha sucesoria. Su muerte marcó el inicio de la descomposición final del reino visigodo.
Ascenso al trono
En 700, Witiza asume el trono en Toledo tras la muerte de Egica, como corregente previo. Su coronación, en una basílica, reúne a nobles y obispos, pero su juventud, de unos 25 años, genera dudas sobre su capacidad. Witiza promete moderación y apoyo a la iglesia, pero rumores de su vida disipada circulan, y los nobles, divididos, esperan pruebas de su fuerza. La ciudad vive con incertidumbre, con mujeres cosiendo estandartes y hombres murmurando en mercados.
Relajación de leyes antijudías
En 702, Witiza suaviza las leyes antijudías de Egica, permitiendo a algunos conversos regresar, buscando estabilizar la economía. En una sala de Toledo, firma decretos ante comerciantes agradecidos, pero los obispos critican su tolerancia, temiendo herejías. Witiza, pragmático, ignora las quejas, confiando en que la paz atraerá lealtades. La ciudad retoma el comercio, con mujeres vendiendo telas y hombres reparando carros.
Corte disipada
En 705, Witiza preside una corte en Toledo marcada por banquetes y rumores de excesos. En una sala, bebe con nobles, mientras músicos tocan liras. Su esposa intenta moderarlo, bordando un tapiz, pero los obispos critican su comportamiento, y los nobles ven en su debilidad una oportunidad para ganar poder. La ciudad vive bajo rumores, con mujeres cosiendo ropa y hombres afilando espadas.
Corte religiosa
En 706, Witiza intenta apaciguar a los obispos, invitándolos a su corte en Toledo. En una sala, ora ante un crucifijo, mientras su esposa borda un tapiz. Los obispos, aunque agradecidos, critican su tolerancia, y Witiza dona tierras para calmarlos. La ciudad vive bajo su influencia, con mujeres cantando himnos y hombres reparando iglesias.
Supervisión de murallas
En 707, Witiza inspecciona las murallas de Toledo, temiendo rebeliones nobiliarias. Habla con arquitectos sobre defensas, mientras soldados patrullan. Su inseguridad refleja la fragilidad del reino, y los nobles critican los costos. La ciudad bulle con actividad, con mujeres llevando agua y hombres forjando lanzas.
Tensión con los nobles
En 708, Witiza enfrenta crecientes tensiones con los nobles, que critican su gobierno débil y favorecen a Rodrigo. En una sala de Toledo, intenta apaciguarlos con tierras, pero las conspiraciones crecen, y Witiza refuerza su guardia, temiendo un golpe. Los obispos, divididos, piden calma, mientras la ciudad vive con mercados vigilados y mujeres murmurando.
Corte bajo presión
En 709, Witiza reside en un Toledo fracturado, recibiendo menos bienes de mercaderes por las tensiones. En una sala, negocia con un comerciante, mientras los guardias refuerzan las puertas, temiendo un golpe. Witiza, ansioso, reza en privado, consciente de que Rodrigo gana apoyos. La ciudad vive con cautela, con mujeres lavando ropa y hombres afilando espadas.
Muerte y sucesión incierta
En 710, Witiza muere en Toledo, posiblemente por enfermedad o asesinato, dejando un reino fracturado. En su lecho, rodeado de obispos, no logra designar un sucesor claro, y los nobles se dividen entre sus hijos y Rodrigo. Su funeral es caótico, con la ciudad preparándose para conflictos, mientras mujeres lloran y hombres refuerzan murallas.
| Rey anterior | Rey | Rey posterior |
|---|---|---|
| Egica (687-700) | Witiza (700-710) | Rodrigo (710-711) |