Otto Höfler cita y analiza de manera sumamente extensa, específica y sistemática al lobo en su obra. De hecho, le dedica un capítulo completo titulado «Totenhund und Totenwolf im mimischen Kult» (Perro de la muerte y lobo de la muerte en el culto mímico).
Para Höfler, el lobo no es un simple animal de fábula o un símbolo meteorológico, sino un tótem central en los ritos de iniciación, las sociedades secretas de guerreros (Männerbünde) y el culto al dios del éxtasis, Odín (Wodan).
1. El mito del Werwolf (Hombre lobo) y el caso del «Lobo de Dios» Thieß
Höfler dedica gran parte de su análisis a demostrar que los mitos de licantropía en Europa del Norte y del Este corresponden a ritos de sociedades secretas invernales. Para ello, aporta citas fundamentales:
- El testimonio de Olaus Magnus (1555): Cita el relato de este erudito sueco sobre las jaurías de hombres lobo en Prusia, Livonia y Lituania. Describe cómo, en la noche de Navidad, una multitud de hombres transformados en lobos asaltan aldeas, derriban puertas para saquear y entran a las bodegas a beber cerveza, apilando los barriles vacíos en el centro (comportamiento que los diferencia de los lobos naturales).
- El proceso judicial del «hombre lobo» Thieß (1691): Höfler transcribe como anexo judicial el interrogatorio en Livonia de un anciano llamado Thieß. El acusado confesó ante los jueces ser un hombre lobo, pero defendió firmemente que los de su clase eran en realidad «perros de Dios» (Gottes Hunde). Explicó que tres veces al año (en las noches de Pentecostés, San Juan y Santa Lucía) descendían en forma de lobo a los infiernos para combatir a los brujos (Zauberer) del Diablo y arrebatarles las semillas y la fertilidad del campo que estos habían robado, devolviendo la abundancia de trigo, centeno y lino al mundo al lanzarlas al aire.
- La cita de Heródoto sobre los neuros (Neurern): Alude al historiador griego para recordar que ya en la Antigüedad se describía que este pueblo se transformaba en lobos durante unos pocos días al año.
2. Los Ulfheðnar (Guerreros con piel de lobo)
Höfler conecta al lobo directamente con la casta de guerreros de élite germánicos:
- Cita a los ulfheðnar (literalmente «pelajes de lobo» o «Wolfspelze»), guerreros consagrados al éxtasis militar que formaban la guardia de corps del rey noruego Harald Fairhair. Explica que el término implicaba una «unificación mística» (Verselbigung) en la que el guerrero no solo se disfrazaba, sino que se convertía en el depredador.
- Como prueba arqueológica, analiza y reproduce la placa de bronce de Torslunda (Öland, Suecia), que data del siglo VI d.C. En ella se muestra claramente una figura humana que lleva una máscara o cabeza de lobo con fauces abiertas y un rabo animal, mientras empuña armas humanas, lo que demuestra la existencia de estos actores rituales en la Antigüedad tardía.
3. Los lobos mágicos en la Saga Volsunga (Sigmund y Sinfjötli)
Höfler realiza un análisis filológico de la saga nórdica para ilustrar el rito de iniciación del guerrero-lobo en los bosques:
- Cita el pasaje en el que Sigmund y Sinfjötli viven en el bosque bajo forma de lobos tras vestir unos «pelajes mágicos de lobo» (Wolfshemden) de los que no pueden despojarse por su propia fuerza, debiendo aullar y combatir bajo esa forma. Höfler argumenta que este cautiverio representa el período de aislamiento forestal característico de las iniciaciones de los jóvenes guerreros.
- Analiza el nombre de Sinfjötli (antiguo alto alemán Sintarfizzilo), traduciéndolo como «el lobo de patas de color ceniza o amarillas», lo que confirma el trasfondo lupino original de este héroe de la saga.
4. Gudmundr Ulfhedinn y la mitología sagrada
Cita la Saga de Thorstein Bojarmagn, donde se menciona que el gobernante del reino de los muertos (Glæsisvellir) era el rey Gudmundr, cuyo padre y predecesor llevaba el explícito nombre de Gudmundr Ulfhedinn (Gudmundr «Pelaje de Lobo» o «Lobo-persona»). Esto vincula la soberanía del inframundo directamente con la personificación del lobo.
5. Los lobos como «perros de caza» de Odín y Dios
Höfler señala que, aunque el folklore escandinavo moderno tiende a hablar de los «perros» de Odín, la literatura nórdica antigua los identifica claramente como lobos, siendo sus compañeros y animales favoritos (Geri y Freki). Asimismo, rescata un poema de Hans Sachs donde se describe de forma popular que los lobos son los perros de caza de Dios (Gottes Jagdhunde), creados para proteger el mundo de otras fieras dañinas.